Por Matías Alberdi, 1° "B"
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Estábamos llegando a la isla cuando de repente sentimos un golpe en el techo del helicóptero. Un soldado se asomó a mirar qué era, comenzó a disparar a lo que gritaba; lo subió violentamente y desapareció. Dejamos de escucharlo. Todos nos aterrorizamos. De golpe, oímos lo que parecía un rugido. El helicóptero comenzó a moverse como si fuera a estrellarse y en realidad eso es lo que estaba pasando. Empezamos a girar vertiginosamente y unos segundo después sentí un fuerte golpe y me desmayé. Entonces Scott me despertó.
-Hemos llegado a la isla- dijo sarcásticamente.
Vi el desastre que ocurrió y conté las bajas. Habían muerto el piloto y un soldado. Otro soldado estaba gravemente herido en una de sus piernas, producto del golpe con una de las aspas del helicóptero.
-Lo que nos atacó era grande y carnívoro- dijo Evans, señalando el techo del helicóptero, aterrado.
Ahí se hallaba el cadáver destrozado del soldado atacado.
Faltaba la cola del helicóptero.
Observé alrededor; estábamos en medio de una selva tropical. Agarramos las armas y provisiones disponibles y nos adentramos en la jungla. Al cabo de una hora, al dar con los restos del helicóptero, notamos que nos movíamos en círculos. Entonces, sin aviso, Evans vio algo que nos detuvo.