lunes, 29 de junio de 2015

El nuevo rey



Cerca de la gran ciudad de Atenas, ya en sus útlimos días, se dedicaba a descansar el que alguna vez fue conocido por todo el Olimpo por matar a la temible Hydra del Dios de los Muertos.
  Atrás habías quedado aquellos tiempos en los que vivió sus hazañas, por más que sea uno de los más fuertes semidioses que existe sobre la Tierra, hace tiempo que su cuerpo no respondía y se encontraba muy cansado y sin fuerzas. Todo había cambiado para este gran héroe que alguna vez supo vivir en un gran palacio rodeado de riquezas, hoy en día, se encontraba en una pequeña aldea de pescadores teniendo que soportar las miserias de su pueblo dbido al gran tirano que en aquel momento reinaba en todo Atenas, Acrisio. Luego de la muerte del ¨bondadoso Alceo¨, asi es como lo llamaban, este finame personaje subió al trono de la gran ciudad. Era un tirano, despiadado y egoísta; goberna a su antojo sin importarle ni siquiera un poco las miseras que su pueblo y su gente padecía. Hércules sentía una gran impotencia ante tales injusticias, de sólo escuchar su nombre un profundo deseo de venganza emergía de su ser, como aquella vez que vio con sus propios ojos a una pobre madre y sus dos hijos muertos de frio. No los conocía, pero se acercó a ellos le prometió que algun día y con la ayuda de su padre, Zeus, que se vengaría de aquel tirano.
Mientras tanto, El Olimpo se encontraba conmocionado; Hades, el dios del inframundo y hermano del Gran Zeus, pensaba que había llegado la hora de vengarse de todos los Olimpicos.
Hades, luego de miles de años, entendió que la creación que más amaban sus hermanos (Poseidón y Zeus) y la fuente de poder de los Olimpicos eran los humanos. Cada rezo, cada templo y cada estatua que se levantaba en nombre de un Dios nutria de fuerza  y vitalidad a todos los poderosos menos a Hades mismo, por lo que entendió que la única forma de atacarlos para convertirse en el Nuevo rey del Olimpo era destruyendo primero a los humanos..
Una mañana extraña, en la que amenció sin Sol en el Olimpo, Hades ascendió desde el Inframundo hasta la gran ciudad de Atenas, se dirigió hacia el punto más alto de la ciudad y anunció a todo el mundo que tenían tan solo cinco días para despedirse de todo antes de la llegada de él mismo para destruirlos. La noticia se espació rapidamente, llegando a los oídos del propio Hércules, el cual no tardó ni un segundo para dirigirse hasta el mismo palacio de Acrisio para que le otorgara los recursos necesarios para poder salvar a la ciudad, a su pueblo, al mundo y al Olimpo.
Este gran semidios sabía, seguramente guiado su Padre, que la única forma de ganar esta batalla era pidiéndole consejo a Prometeo: Sólo el Rey de Atneas podia comunicarse con este Dios tan bondadoso con los humanos.
Entrando en el palacio, Hércules se encontró con un Rey sumamente abrumado y tensionado. Estaba nervioso desde donde sea que se lo mirara: su manos no paraban de moverse, sus brazos temblaban, el sudor que caía por su frente y su mirada, esa mirada totalmente perdida que sólo puede indicar un sentimiento, ,miedo. Al ver a uno de los hijos de Zeus en persona, Acrisio se sentó en su trono y tomando un poco de agua para tranquilizarse, escuchó atentamente la propuesta del semidios, la cual aceptó sin importar las condiciones. El rey llamó a uno de sus sirvientes y le pidió que le trajera el “el cuerno”, a lo que luego de unos minutos un auténtico cuerno de cabra fue ofrecido por el sirviente a su Majestad. Acrisio se levantó de su trono y con su mirada puesta hacia el cielo sopló lo más fuerte que pudo, Hércules observaba. Un silencio atroz inundó la enrome habitación real, pero luego del minuto más largo que el héroe tuvo que esperar, el mismisimo Prometeo se materializó en el palacio junto con un gran escudo dorado. No era como los demás escudos, algo en su centro no era normal…Prometeo miró fijamente a Hércules, luego sonrió y le entregó el escudo en mano. Ahí pudo verlo con claridad, en el centro del escudo esta forjado un gran león de ojos negros, era hermoso.
Antes de retirarse, Prometeo le dijo al héroe que el escudo había sido forjado por Hefesto en persona, además, antes de desvanecerse por complete agregó: “Sólo un león podrá matar a la gran Hydra”.
Los cuatro días restantes para la llegada del Dios de los Muertos, Hércules se preparó para la batalla con la ayuda de otra gran semidios y medio hermano suyo, Perseo. Pero el quinto y útlimo día había llegado.
Al amanecer, el Héroe preparado tan sólo con su espada y el escudo que Prometeo le había dado, observe como la tierra se abría para que emergiera desde las profundidades el temible Hades.  La batalla comenzó, Hércules peleó con todas sus fuerzas para vencer a uno de los tres más importantes dioses que existen en todo el Olimpo, pero no era suficiente.
Agotado y abrumado debido a que sus golpes no hacían efecto, Hércules cayó al suelo. Hades soltó una gran carcajada y luego, para la sorpresa del héroe, observe como de esta risa del Dios se transformaba en aquella bestia que pensó que nunca más volvería a ver, la Hydral; un monstruo antiguo y despiadado de ocho cabezas que él mismo Hércules supo matar cuando era joven, pero no pensaba que hoy pudiese lograr esta hazaña de nuevo.
Preparado para lo peor puso su escudo arriba de su cabeza e inesperadamente, vio como este empezaba a brillar cada vez y mas hacia el cielo hasta que no pudo ver absolutamente nada. Cuando la luz se disipó, Hércules se encontraba en cuatro patas, ya no tenía ni su escudo ni su espada pero aún asi sentía una fuerza y vitalidad increíbles para como estaba hace cinco minutos. No se asustó nip or un momento y recordo las palabras de Prometeo, entonces comprendió que se había convertido en un aquel león dorado de ojos negros de su propio escudo. Hércules el león dorado se abalanzó sobre la Hydra y atacó directamente al corazón de la bestia, esperó unos segundos y retiró sus garras del corazón del mosntruo.
Imponente, el león de ojos negros contempló ccomo explotaba en cenizas esa horrible bestia de ocho cabezas.
Sumamente feliz, el verdadero Hércules regeresǿ victorioso al palacio de Acrisio y reclamó la aparición de su padre y su hermano. En efecto, Zeus y Poseidón se materializaron a espaldas del héroe, el cual reclamó el trono de Atenas como recompenza por haber salvado al Olimpo y a su pueblo, y además exigió a los dioses que Acrisio fuse condenado al eterno inframundo por tantos años de tirania.
A la mañana siguiente, Hércules regresó a su aldea y buscó entre la multitud a aquella madre y sus hijos para invitarlos a vivir como se merecían en el palacio del nuevo Rey de Atenas.

Esta composición fue realizada por los alumnos : Lovallo Alejo y Serafini Luciano, del instituto.